martes, 25 de septiembre de 2007

Una historia sin mayor relevancia

El cielo se pone en el bosque de hayas viejas continentales del desierto del este-occidental del Gobi. Hace frío, mucho frío. Una caravana de tuaregs corre precipitadamente después de saquear un asentamiento de tipis del Imperio Romano occidental.
Los hombres azules se tropiezan con un pingüino sahariano de la cuenca del Mississipi y le cortan las escamas de su tercer ojo.
Sin embargo. nuestra historia, no transcurre aquí.

Nuestra historia transcurre cerca del bosque de hayas de Maine oeste. Johnny, el guarda forestal está limpiando la jaula de su conejo cuando se le cae encima una vaca MU. Ésta mata al conejito, que no puede soportar el peso de la MU más de tres micras de segundo antes de que los ojos le salten de las órbitas para estrellarse con los de Johnny. Él, después de arrancarle un brazo, una pierna, media cabeza, descargarle 10.000 V en el cuerpo y cercionarse de que, en efecto, está muerto, decide ir a enterrarlo al cementerio para animales de New Hampshire, que habría sido bombardeada por el primo del escritor de este relato si Cualquiera no se hubiera equivocado y hubiera bombardeado otro sitio, la Atlántida, o algo así, según la antigua profecía titánica:

'Qué bien, el mundo se puso feliz y nadie nos podrá separar, ya lo malo pasó y lo bueno vendrá, y el cielo será azul, y habrá nubarrones oscuros, y grandes pájaros de hierro que vertirán la muerte sobre las ciudades, y un gran hongo de fuego'

¿O era japonesa? ya da igual. Bien, de camino al cementerio se encontró con una prostituta haciendo autostop, y la recogió. Ella le dujo que había nacido de un tomate fecundado por un italiano y que fue un caracol, pero se tuvo que cambiar de sexo (y raza) por culpa de la justicia del Chiquitistán. Ahora se iba al aeropuerto para Bagdag, a conseguir trabajo.
Después de desearse suerte en el aeropuerto y despedirse, él continuó su viaje hacia el oscuro país de Mordor, con su carga pesada.
Mierda, otra interferancia, él continuó su viaje hacia New Hampshire, de camino se encontró a un subnormal haciendo footing en un parque lleno de gente (no vale la pena correr por nada).
Al llegar al camenterio y abrir el maletero, se dio cuenta de que, en efecto, se había olvidado el ratón.

Moraleja: Dan igual las últimas voluntades, lo que de verdad importa es:

EL ALCOHOL


.............................................¿pero no era un conejo?...................................


escrito por:
SIR THOMAS MALORY
en colaboracion con:
SIR ANTHONY PIRULI
y un agradecimiento especial a:
FRANK, el 'PACO' (como no)

10 comentarios:

Anónimo dijo...

hmmmmmmmmmmmm...

Anónimo dijo...

no lo entiendo

Anónimo dijo...

puedes repetir-lo?

Anónimo dijo...

y una mierda

Anónimo dijo...

aqui no lo repite ni dios
ESTA CLARO??

Anónimo dijo...

si

Anónimo dijo...

no te oigo
ESTA CLARO????

Anónimo dijo...

SEÑOR SI SEÑOR

Anónimo dijo...

ASI ME GUSTA

Anónimo dijo...

NO TE OIGO, MIERDECILLA