
Estaba cepillándose los dientes, como cada noche. De repente, miró el espejo, y vio algo que le heló la sangre. Ahí detrás había alguien.
Era alguien poco corriente. Es decir, no es que tener a alguien espiándote mientras te lavas los dientes en una fría noche de diciembre se pueda tildar de corriente. Tampoco se puede tildar de agradable, puesto que este tipo de encuentros suele acabar de forma poco agradable, ya que sabe Dios qué clase de mente enferma puede disfrutar viendo a una chica persona lavándose los dientes.
El sujeto que estaba detrás de ella tenía la tez morena e iba vestido como un bucanero británico en el Caribe del siglo XVII con poco aprecio por la higiene dental.
El caso es que ahí estaba ella, ahora mirando de frente al extraño individuo vestido de bucanero británico en el Caribe del siglo XVII con poco aprecio por la higiene dental que la espiaba en el baño, que le devolvió la mirada, y se presentó.
-Hola, me llamo Hexakosioihexekontahexafobia -dijo-, y soy de Betelgeuse V, de un extraño planeta que, por alguna estúpida coincidencia sin ninguna lógica, se llama Francia.
La chica se quedó traspuesta. 'Bueno', pensó, 'no se puede ser una buena doctora en Astrofísica si no se conoce a un simpático extraterrestre vestido de bucanero británico en el Caribe del siglo XVII con poco aprecio por la higiene dental que la espiaba en el baño alguna vez en la vida'.
- Ah, por cierto, tengo dos cabezas. -dijo, como quien no quiere la cosa, a ala pobre chica- Yo, errr esto... ¿quieres venirte conmigo?
- Venga, vale, ¿por qué no?
Y se fueron caminando dulcemente.
- Hexy...
- ¿Sí?
- ¿Sabes que es lo más bonito que me han ofrecido nunca? -y desaparecieron.
