Yo y un amigo mío (el de la camiseta de AC / DC) fuimos a visitar a nuestro tutor (un tenor, o barítono, muy simpático), que nos explicó que teníamos todas las papeletas para quedarnos en nuestro curso y, añadió de bromas, si nos intentábamos cambiar de SU curso tendríamos que atenernos a SUS consecuencias. En mi mente se dibuja la imagen de una estrella (que no botella) brillante en un cielo oscuro, ella me guía, yo no quiero ir, pero me atrae y me atrae, es LA PUTA ESTRELLA QUE ME GUÍA INEXORABLE A LA CATÁSTROFE, y no puedo escapar.
En la clase que sigue a este encuentro con mi tutor preferido (por si lee esto) me siento junto a AC/ DC, y hablamos del hecho de cambiarnos, y decidimos que, si eso, nos cambiaremos el día siguiente.
Como apuesto que ya habéis adivinado, no lo hicimos, y ahora estamos fuera de plazo, en una clase con gente estúpida que sigue modas más estúpidas todavía para reafirmar una estúpida posición en una estúpida sociedad de estúpidos holgazanes.
Y ahora estoy condenado a esa clase, condenado hasta que acabe el curso ¿hay algo más horrible?
Y hay uno que odio, odio por encima de todo, bueno, de todo no (donde dejamos a Eki). En definitiva, que lo único bueno que tiene es que une a la gente... en el odio. Tuve que tragarme tanta bilis al verle, como seguramente también AC / DC, y mis amigos de otros cursos que seguramente, a estas alturas, estarán riéndose de mí por que me haya tocado es engendro anti-natura, ese cáncer indecente, que era la imagen viviente, de toda mi desventura (otra intervención poética que corre por cargo de Tim Burton), que seguramente me uniría a un club de forofos de David Bisbal con tal de acabar con él.
Y después de esta (estúpida) reflexión viene la moraleja.Moraleja: Si quieres hacer algo, algo que de verdad quieres hacer, no lo dejes para mañana, pues hoy no se fía, mañana, sí.
Sir Thomas Malory
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"Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí."
Martin Niemoeller
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